Y por la tarde me invitaste a merendar…


WP_20170506_09_33_09_ProCreía que podía superarte, pero no es así… los recuerdos aún me invaden ¿lo sabes?

Claro que no, cómo lo vas a saber; aún me invento historias donde tú y yo estamos juntos; donde yo nadie salió herido (y no hablo de mí), en las que el único daño colateral fue el de mi cuerpo chocando contra el tuyo…

Mañanas en las que me despierta el olor del café y en las que yo he renunciado a dormir solo (porque he aprendido que hay algo agradable en el despertar con alguien), en las que las tardes lluviosas no importen porque contigo sólo habría días soleados, lo cual es raro ya que prefiero días lluviosos. Pero es que así eres tú para mí, como una droga, me pongo nervioso nada más verte y mi tremor se vuelve incontrolable, tu mirada, tu sonrisa sólo para mí, entonces pienso que quieres estar a mí lado, que en realidad no soy tan cansino y hasta me haces sentir guapo a pesar de ser el Chico Ostra. Sé que notarías que mi corazón palpita sin control, mi boca seca y mis pupilas dilatadas, ya no podría fingir, es mi forma de ser, una que no conocía, pero es que en mi cabeza tu tienes un corazón cálido y rojo, como el fuego lento que calentó ese café que me despertó…

Entonces se apaga el sueño antes de despertar, sabemos que no es ni fue así. Y aunque el olor del café podría decir que permanece igual, su sabor ya no es el mismo…

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Cartas II…


13417561_10208584448201852_3479743888637899397_n[1]Hace casi un año que mi ultima carta fue entregada a su destinatario, en varias ocasiones la llevé conmigo intentando reunir el valor de sacar aquel sobre rojo y colocarla en sus manos. Esa carta tenía intenciones de ser una invitación, un comienzo, toda una declaración de intenciones. Tenía muchos detalles que hablaban sobre mí, porque era una forma de abrirme un poco más. Pero al final resultó que fue una invitación a cruzar la puerta, pero de salida.

La siguiente carta fue una carta de despedida, cartas de amor para cuando ya no hay amor. Yo creí haber sido claro aquella vez, pero después me di cuenta que no, así que me la he pasado dando vueltas al asunto, escribiendo y reescribiendo, una carta para decir de forma clara adiós. Aún no la he entregado, esta vez no porque me falte valor, sino porque no termina de decir lo que quiero decir.

Y aquí estoy, la tercera carta de despedida, que de nuevo no me atrevía a entregar, así que la dejé donde sé el destinatario la encontrará. Esta vez un sobre rosa con rosas color carmín y me sorprendí la cantidad de rosa qué hay a su alrededor. He caído en la cuenta de que no me gustan las despedidas, pero esta vez, en lugar de decir adiós, sé que resultará en una invitación.

Ven quédate a vivir aquí…

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Eres aún mejor que la morfina…


maxresdefaultTe conocí en abril…

Tú pasión por las bicis

Tu jovialidad radiante…

Tu manera de besar

Tu abdomen lleno de perlas

El café postsexo…

El vernos en cada momento de estrés

Tu siempre con los pies descalzos

No me importaba tenerlos sobre mi,

Los únicos que he tolerado, los únicos que he extrañado

Fui sincero siempre contigo…

Me pregunto si tu lo eres…

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Anoche llegué a pensar…


Que tú también me querías

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Ya sé que no me quieres…
Pero la próxima vez
te quedas mejor callado…

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Pero..


El vacío que hay ahora mismo no lo puedo llenar con ninguno de sus cuerpos…

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Balada del infante loco


 

13413143_10208603460717153_2357152055053631060_nEl pálido Infante
una extraña locura tenía,
el pálido Infante…
poseer una estrella quería…

Para curar su mal, el Rey hizo venir
de un imperio lejano a la Infanta más bella,
pero, el Príncipe, al ver sus ojos de zafir,
se acordó de la estrella…

Amarga era su vida hasta que, una mañana
—sin criados ni mastines,
el gerifalte al puño— lo vio pasar la gente cortesana;
se dijo que iba a cazar a la selva cercana…
No retornó jamás a sus jardines…
Y Carmín, el buen paje que persiguió su huella,
hallóle muerto frente al mar sonoro:
en sus ojos azules se miraba la estrella
como una lágrima de oro…

Medardo Ángel Silva

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Permanecieron sentados, mayores y, sin embargo, niños, niños por el corazón…


hannibal-futamono_0861-Me quedé cautivado con el sonido de tu corazón

-¿Has, escuchado mi corazón? Por mucho tiempo creí que no tenía corazón…

-Mereces tener un corazón…

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