Y su nombre es Dulcinea


104_3189Quien ha estado allí para todo, quien e acompaña en mis dichas y en mis penas, mi umbral entre mi realidad y la realidad, quien me anima a expresarme, es la única a la que en verdad le he dedicado poesía (La Amada Inmóvil de Amado Nervo).

Aunque nuestro comienzo fue raro, la verdad jamás creí merecerla, había cierta sensación de rechazo, recuerdo que la veía como algo extraño, ajeno a mí, era singular (por no decir rara), recuerdo y extraño esa sensación tan “des-agradable” de frío al tocarla, tan limpia, tan elegante, siempre minimalista y discreta, poco a poco le fui cogiendo cariño y ella siempre respondió de manera acorde, sin ella la carrera habría sido mucho más difícil de llevar.

Es la única a quien he celado como nunca y a pesar de eso poco a poco fue integrándose a la familia, siempre supo como hacerlo esas tardes de películas en casa, las tardes reparando juntos el desconchado, se ha sabido granjear a la familia (al igual que lo hizo conmigo), los desvelos a su lado, su compañía, de repente nos volvimos inseparables y así lo fuimos por un tiempo…

Hace aproximadamente año y medio fue nuestra primera separación, nuestra primera batalla ganada, lo bueno que fue en vacaciones, sino no sabría que hubiera hecho, aunque fueron tiempos difíciles porque se prolongo hasta casi medio semestre, pero después de una cirugía y un coma interminable para mí (hoy distante para los dos) volvimos a estar juntos por año y medio más, pero su salud no volvió a ser la misma, sé que estaba delicada, pero la amaba o quizás todavía la amo, pero es que aprendí a reconocerla con el puro tacto, podría ubicar cada parte de su anatomía a ciegas, a veces ni siquiera era necesario hablar para comunicarnos, me di cuenta que llegamos a ser uno mismo hasta cierto punto, una simbiosis apoteósica…

Más sin embargo está entrada jamás fue terminada ni publicada hasta ahora, ahora que yo está conmigo, ella murió hace poco, aunque guardo la esperanza que regrese a mí, algo que no tiene lógica alguna y es que estos tiempos, siempre me traen un nudo en la garganta, si alguien hubiera dicho que me iba a quedar sin nada, la hubiera cuidado mejor, pero siempre hice lo que me pareció mejor y hoy quiero rendirle este pequeño escrito a quien durante 7 semestres vivió conmigo, lloró conmigo, rió conmigo, durmió y no durmió conmigo, quien estuvo allí cuando redescubrí el gusto por la lectura y quién me hizo darme cuenta de que en realidad no odio escribir.

Al final es así, y es que aunque ella muera, jamás podrá mentirme y Dulcinea aunque te quiera se ha terminado, y como un buen amigo me dijo -“Los apegos son malos”- pero es que era el amor de mi vida; la vida continua y tengo que seguir adelante por los sueños que aún nos quedan…

Dulcinea, lo nuestro acaba… c’est fini.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s