Eran presentes diferentes pero añoraban futuros idénticos III


P1010134Hace 4 años comencé un viaje en el que jamás pensé tendría como compañero a alguien como tú, alguien tan diferente a mí, alguien que me enseñara más de empatía en un par de años que en toda mi vida. Me gustaría poder ser más positivo, me gustaría por ser más reconfortante, me gustaría poder dar algunas palabras de aliento o por lo menos palabras que no sean una carga más para ti.

Lo único que puedo hacer es leer, leer y leer, es una manera de sentir que puedo tener cierto control de las cosas, aunque la realidad sea diferente. No puedo creer que no haya sospechado antes de una situación como esta, no puedo creer que ciego puedo llegar a ser, perdóname por no ver esos signos de alarma, perdóname por pensar que era cualquier otra cosa. El verte de aquella forma me impactó, perdona si no podía detener mi verborrea, pero es que en cualquier momento yo también rompo en llanto, no quiero que me veas llorar, quiero verte mejorar, me agrada ver cuando tomas las situación con humor, perdona si de repente no te miro cuando conversamos, perdona si de repente me ves absorto en mis pensamientos, pero es que no sé como reaccionar, no sé qué hacer, ni siquiera sé si de verdad hay algo que pueda hacer por ti.

Pase lo que pase, lo que me queda es tener Fe en Dios que todo saldrá bien, y parafraseando un poco a Jaime Sabines:

¿Te parece bien que te quiera nada más un día? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una día se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos personas que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero».

Un día más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero un día para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Pido sólo un día porque el ayer no importa, no lo puedo cambiar, el mañana es algo incierto pero hoy es un regalo, quizás por eso lo llaman presente… no lo sé pero es el único día en el que importa hacer las cosas.

P.S. Te amo mi llorona ❤

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